Leonora gira bajo los rascacielos, se extasía con esta nueva vida fuerte y
rápida que la marea. ¿Cómo se puede ser tan feliz después de haber sido tan
desdichada? Leonora permanece ligera como una pluma, los surrealistas comentan
su sentido del humor, sus actos libertarios. El cambio después de Villa Covadonga
es inaudito. La inglesa lo agradece. “Los Morales nunca imaginaron que podría
llegar a ser este cometa del que todos quieren colgarse.” A veces, a medio
torbellino, una daga se le clava entre los omoplatos. “Son mis alas a punto de
salir –piensa-son mis alas para escapar de Max”. (fragmento, página 267)

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