Los cuidadores de la
palabra, monstruosos e insolentes
expresamos disconformidad
con la tarea de lavar los
pisos del templo
los hombres escriben la
historia, se burlan de la esencia
manipulan significados, la
adoran vanamente
y las palabras reina de los
mudos se deja proferir
deseamos usarla con
nuestras lenguas
las mismas con las que
establecemos pisos.
(Página 17)
Lo que pudieron hacer no lo
hicieron
El esplendor es de ella que
venció a la muerte
No hay a quien rezarle
Mis gatos conceden paz y
juventud
Un ser que puede caer
parado debería llamarles la atención
El que no responde el
nombre debería inquietarlas
Si estás demasiado cerca pisas al otro en el baile
Decía madre, cuando
es grosera la obviedad
Yo miro por el cristal
Ni me hace falta salir.
(página 23)
Los videntes anuncian la
caída al sueño
la fusión del hombre con la
montaña, el cerdo. El cuervo
Y el conejo
La impecabilidad de los
actos ante todo
Queridos sabios, escriban
presagios que ya sucedieron
La adormidera conducirá a
la visión de otra sintaxis
la del mundo sin velos,
maravilloso y atemporal
¿Qué hay más allá? Dijo la
muerte
Amemos con alegría.
(Página 29)

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